4 USD para investigación por habitante al año como doctrina del estado peruano

José Carlos Mariátegui
José Carlos Mariátegui

“Estimados amigos, les escribo estas notas desilusionado con el discurso [anual] del presidente García. Ni una sola referencia a la ciencia. Un discurso con más de lo mismo: que tantos kilómetros de carretera, que tantas inversiones, que tanta mayor oferta de exportación de materias primas. Hubo sí, un deseo de que el Perú sea parte del primer mundo en el 2021, pero ¿sabrá nuestro presidente que la única manera de ubicarse dentro de él es con desarrollo científico?…”

Así comienza la carta que el científico Víctor Benavides escribió el 30 de julio a los 40 miembros de la Academia Nacional de Ciencias, y cuyo contenido se publicó el 02 de agosto en el diario “El Comercio” de Lima.

En lo personal, creo que el presidente Alan García sí lo sabe, igual que lo supieron sus predecesores. Creo también que la inacción secular del estado en un tema esencial como lo es el desarrollo tecnológico forma parte de la doctrina del Perú oficial.

Veamos, ya en la Primera Reunión del Comité de Patrocinio y Política del Estudio Prospectivo sobre América Latina y el Orden Mundial en la Década de 1990, que tuvo lugar en Santiago de Chile en Noviembre de 1967, se menciona lo siguiente:

“..uno de los factores decisivos que podrá conducir a la realización de un nuevo tipo de orden mundial en el año 2000, es la voluntad de las naciones latinoamericanas de lograr una plena participación como sujetos activos  en el desarrollo social, político y cultural del mundo del futuro…”

Un nuevo orden que redefina la distribución del poder, el bienestar y el prestigio entre las naciones. Lo que en buen romance significa dejar la actitud pasiva y transformarse en actores decididos de un cambio basado en el desarrollo científico y tecnológico. No en vano, León Olivé, filósofo mexicano, precisa esta tesis en su libro “La ciencia y la tecnología en la sociedad del conocimiento”:

“La sociedad sostiene a éstas [Ciencia y tecnología] como medios idóneos para satisfacer los valores del desarrollo cultural, bienestar, equidad y justicia social”

Sin embargo, es notable la ausencia de políticas nacionales que lleven al país por el camino de la equidad y la justicia social en los términos mencionados. Por lo menos, sorprende la manera tan limitada como lo entiende el estado, como se descubre en la Nueva Política Social del Perú del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social. Documento que se sustenta en la creencia de que es necesario y suficiente erradicar el analfabetismo y fomentar los micronegocios para garantizar el progreso del país.

Y esta política se refleja en la posición que ocupamos en los indicadores mundiales. No en vano…

  • mientras que en los países más avanzados la investigación avanza aceleradamente, en nuestro país la ciencia y tecnología  nacionales se baten en retirada bajo el infame estandarte de “invertir 4 dólares en investigación al año por habitante” que nos impone el Perú oficial.

inversion

Puesto de universidades en el ranking mundial
Puesto de universidades en el ranking mundial

competitividad

Pero existe otro Perú ….

Un Perú que se nutre de nuestras raíces milenarias y que ha sabido sobrevivir a los tiempos más aciagos que nos ha tocado vivir en miles de años de historia. Un país que sabe que el camino que nos señalan los oráculos oficiales no nos llevará a ningún puerto seguro.

Un Perú que no espera nada de nadie y en eso radica su fortaleza. Una nueva nación guiada por Yachachiqs (en quechua, maestros que enseñan lo que aprenden y que aprenden cuando enseñan) extraordinarios como Julio C. Tello, Daniel A. Carrión, Fermín Tangüis, María Rostworowsky, María Reiche, Modesto Montoya y su incansable esposa Veronique Collin, y miles de peruanos más que crearon y conforman un movimiento cultural contestatario, único. Un movimiento que se manifiesta en “Encuentros Científicos Internacionales” y en “Revoluciones económicas agrarias“, un movimiento que recién ha comenzado….

parte 1

Parte 2

Parafraseando al gran amauta José Carlos Mariátegui, los grandes cambios que nos lleven por el camino del desarrollo y la justicia social en nuestro país no serán calco ni copia sino creación heróica de los pueblos del Perú.