La Brigada “Garibaldi”

La Brigada Garibaldi
La Brigada Garibaldi

Todavía están frescos en mi mente los relatos de los abuelos sobre el gran Garibaldi que yo escuchaba cuando de niño me sentaba en la mesa familiar.

Su nombre, a mediados del siglo XIX, era anatema en todo el mundo, pero no en el Perú. Garibaldi en nuestros hogares fue amado y respetado. Una de las primeras obras que hicimos los peruanos en honor a Garibaldi, estando el prócer con vida, fue crear la Brigada de Bomberos Voluntarios “Garibaldi”.

Compuesta inicialmente por inmigrantes italianos, muchos de ellos refugiados de las guerras de independencia de su país, adoptó el color rojo de su uniforme en recuerdo de la gesta de los “Camicia rossa” de Garibaldi. Su primera sede fue la Villa de Chorrilos, balneario del sur de la ciudad y su primer comandante, Don Ulderico Tenderini.

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Su página más gloriosa fue escrita el terrible día del 13 de enero de 1881, cuando las tropas chilenas bombardearon, incendiaron, saquearon y asesinaron a la población de esta villa, en uno de los capítulos más sombríos de la Guerra del Pacífico que protagonizaron dos países hermanos: Perú y Chile.

¿Qué ocurrió aquel luctuoso día?

Dejemos lo relaten los testigos. (Este relato hecho por sobrevivientes del incendio de Chorrillos, fue publicado en: Rivista Italo Peruviana di scienze, lettere, arti e varietà Anno X, 1922 Lima, 1ª e 2ª Quindicina di Gennaio 1922 Numeri 213-214 version original en italiano, traduccion del Dr. Polverino de la Universidad de Pissa Italia)

“Lenguas de fuego y espirales de humo negro nacían por todas partes en el pueblo. La destrucción y la muerte bailaban. Un grupo de niños aterrorizados y atontados por el terror se volcaron gritando hacia el portón de la “Garibaldi”. ¡Bomberos! ¡Bomberos! nuestra casa arde. Todo arde y a todos matan, una vez entraron se dejaron caer al suelo como heridos. Bien, respondió el capitán Rossi, ¡Ya vamos! El sonido garibaldino llamó a todos. Una sola orden: «salgamos todos con las mangueras»

Desde el mirador del cuartel donde, flojo y sin viento pendía la banderita de la compañía, se podía muy bien observar los rojos humos, que cada minuto, aumentaban entre tierra y cielo. En las plazas, por las calles, tétrica soledad; sólo los plombos individuos corrían escalofriantes de una punta a la otra. Luca Chiappe, caporal de escaleras, jovencito casi un púber, habiendo visto arder la pulpería de su padre quería de todas formas llevar allí los bomberos y apagar el fuego. Un grito del comandante lo paró en el impulso: ¡tú harás lo que yo diga! ¡Aquí todo se quema, y no solo la de tu padre!, el chico calló.

Atrás del vórtice de humo vieron el rostro enloquecido de Zoraida, encerrada en casa y condenada a arder viva en el fuego.

… al doblar la calle del tren cerca de la maravillosa tienda que antes fue del cogorniense Queirolo, los bomberos empezaron a combatir el enorme incendio que ya se había propagado a toda la manzana. El crepitar del agua humosa sobre las ruinas, fue en seguida recubierto por gritos y disparos. Un gran número de lanceros [chilenos], aún con picos en la mano corrieron….

….A Chiappe le cayeron por encima dos sargentos del “Buín” que le vaciaron todas las balas de sus fusiles: recogieron lo que quedaba de las pertenencias del muerto, y lo llevaron frente al coronel Fuenzalida, jurando que habían sido asaltados por diablos vestidos de colorado. Un oficial sucio de vomito y de tierra del saqueo, vio a los bomberos con el gorro rojo, empezó a gritar y hacer ruido con la pistola: Los garibaldinos de Garibaldi nos atacan, y se escondió entre los suyos. Aun eran los tiempos en que el solo nombre de garibaldinos daba miedo.
….
Se les tiraron encima como serpientes inutilizando las mangueras cortándolas en piezas, fueron rotas con rabia. Los bomberos que estaban sentados y los que estaban atrapados entre las mangueras rotas y el fuego, fueron rodeados apuntándoles con las bayonetas y puestos presos….Un inmenso clamor cubrió los otros inmensos clamores: ¡Los garibaldinos prisioneros! ¡Garibaldi prisionero!..

Estas palabras, las repitió también Pallora Renard. «Un gran número de oficiales a caballo, que venían desde las defensas de Monterrico, sin saber ni preguntar nada, se pusieron a pegar a los inermes, y después, los ataron a las colas de los caballos y los tiraron por el suelo al galope en frente de Lynch, gritando ¡Francos tiradores Italianos!»”

La mañana del 14 de enero de 1881, en la salida del túnel de la herradura, 14 bomberos de la brigada Garibaldi fueron fusilados bajo al acusación de pertenecer a una columna de soldados de Garibaldi. Este hecho es corroborado por historiadores chilenos como Pascual Ahumada, quien muestra la siguiente publicación:

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El mismo señala el siguiente parte:

“…No debo omitir una circunstancia grave de suma importancia para la historia de la guerra. En el interior de varios de los reductos tomados al enemigo y detrás de sus largas trincheras, veíanse muertos muchos oficiales y soldados cuyo tipo demostraba a primera vista su nacionalidad estranjera.- Eran italianos en considrable número, que debieron formar parte de grandes lejiones de la Reserva de Lima, i algunos españoles.- Los italianos, sobre todo, se hallaban en gran multitud, se tropezaba con ellos a cada paso, pudiendo colejirse, a juzgar por el lugar en que se les veía cadáveres que se habían batido con más tenacidad que los mismos peruanos. En uno de los fuertes de la izquierda enemiga, al pie de unos cañones, había un grupo de 12 italianos muertos, con pantalón colorado y levita negro. Yo creo que debían ser artilleros y formar alguna lejión especial, pues entre ellos vi dos gorras de paño finas, que llevaban sobre la vicera una plancha roja con letras doradas, las cuales decían:-Garibaldi…

Un prisionaero me refirió que la tal lejión Garibaldi era de bomberos italianos, i eso es mui posible, porque en varios otros sitios de los atrincheramientos se encontraban muchísimos cascos negros de cuero impermeable con fiador escamado de bronce, como los que algunos de nuestros bomberos usan….

Necesario es que quede constancia de este hecho evidente, que mas de una vez tendrá que recordarse con amargura por los compatriotas de aquellos desventurados mercenarios, esterminados en el campo de batalla…”

….

Los nombres delos miembros de la Brigada Garibaldi caídos aquel oscuro día son:

ENRICO NERINI
LORENZO ASTRANA
GIOVANNI OGNIO
FILIPPO BARGNA
GIO BATTA LEONARDI
EGIDIO VALENTINI
GIOVANNI PALI
ANGELO CIPOLLINI
ANGELO DESCALZI
PAOLO MARZANO
LUCA CHIAPPE
PAOLO RISSO
GIUSEPPE ORENGO

Joven peruano, nunca olvides a estos héroes de la solidaridad humana. Hombres comunes y corrientes que sobreponiéndose al miedo natural de esas horas terribles dieron un paso al frente en la primera línea de combate, no para matar sino para salvar vidas.

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La historia de los Garibaldinos

Parte 1

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