¿Educar para la economía basada en el conocimiento?

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Yo soy del campo, como hierba silvestre.
Me pisa el caminante, el poderoso,
pero, me alzo más fuerte y orgulloso,
pero, crezco verde y retoño siempre.
…..
Pero yo soy, soy huaguro*, ucushcasha*,
para aquellos que abusan y roban,
para los que adulan y confabulan.
Me clavo indómito en talones y huashas*
….
Orestes Aguilar

“Llevar al Perú al desarrollo” es la promesa que ha hecho el presidente Alan García, pero, ¿cómo materializar esta promesa en la práctica?

Pienso que el presidente García se refiere a alcanzar el desarrollo social y económico del Perú. En otras palabras, lograr que todos los ciudadanos del Perú tengan oportunidades reales de ascenso social, en el marco de un desarrollo económico moderno.

Menudo reto. Comencemos con que “América Latina es la región que tiene el dudoso honor de ser la más inequitativa en la distribución de la riqueza, pues mientras que un pequeño porcentaje de la población, el más rico, percibe una cantidad considerable de la misma, un gran porcentaje; el más pobre, se debe conformar con una cantidad bastante menor. Eso, lamentablemente, se traduce en niveles de ingreso marcadamente insuficientes en los sectores más desposeidos.” [1] Si no, demos un vistazo al ranking de la desigualdad preparado por la CEPAL.

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Todas las fuentes coinciden en señalar que las metas de desarrollo, en los términos mencionados, son posibles de alcanzar si se logra articular un modelo de economía basada en el conocimiento. Es decir, una economía que privilegia el capital humano de su sociedad como motor de la creación de riqueza por sobre los viejos paradigmas de desarrollo económico (capital+trabajo).

Como lo menciona Héctor Robles Peiro en su artículo “La economía basada en el conocimiento. Las condiciones del estado mexicano”, es posible hablar de una economía basada en el conocimiento en aquellos lugares donde están presentes y se conjugan los siguientes elementos:

1) Un capital humano calificado y un uso intensivo del conocimiento en la producción.
2) Cierto grado de atractividad internacional, un buen nivel de competitividad y una clara orientación hacia el exterior.
3) Un marco institucional y un capital social que favorezcan la certidumbre y la confianza entre los agentes, y que disminuyan los costos de transacción de las actividades económicas.
4) Uno o varios sistemas de innovación en conjunción con una buena capacidad emprendedora.
5) Una adecuada y expandida infraestructura de información, comunicación y tecnología.

Existen cualidades históricas de nuestro pueblo que favorecen un rápido desarrollo de nuestra capacidad emprendedora, hecho que podemos constatar en el ranking de emprendedorismo de la región, en el que ocupamos uno de los primeros puestos según la  «Global Entrepreneurship Monitor».

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Un ejemplo de nuestra capacidad emprendedora: “Sierra productiva”

 

Es cierto que una idea innovadora y el empuje emprendedor para llevarlos a la práctica son fundamentales. No en vano Günter Faltin escribió al respecto: “es increíble la rapidez con que se puede conquistar un segmento de negocios bien establecido con una buena idea”.

Lamentablemente, el deseo y las ganas de desarrollarse económicamente no bastan, el sistema educativo peruano debería formar a nuestros niños con una clara orientación a la gestión del conocimiento para (y en) la producción y a la adecuada promoción de la capacidad innovadora desde edades tempranas.

Un buen momento para promover estas capacidades se da en la época de las ferias escolares de ciencia. He tenido la oportunidad de asistir invitado a algunas de ellas y recuerdo con mucho cariño la feria de ciencias del distrito de Huarochirí. En esta feria, me llamó la atención la capacidad de los niños para crear, a partir de productos tradicionales, históricamente relegados, una variedad de productos realmente innovadores. En la foto se puede apreciar un cactus llamado “huaguro”, crece a más de 4 000 msnm, y es generalmente ignorado por ser una planta silvestre. Sin embargo, el número de productos que se derivan de sus usos milenarios es sorprendentemente enorme.

Huaguro

En aquella ocasión, los niños me enseñaron a preparar bebidas refrescantes, sabrosas mermeladas, excelentes emplastos, relleno para almohadilas, aislantes térmicos, además de usar los restos para producir abono de buena calidad y muchas cosas más. Lógicamente, aquel había sido un trabajo de recuperación de conocimientos ancestrales sobre el huaguro y que el grupo de escolares había integrado en un cuerpo de conocimientos más o menos bien estructurado.

¿Qué falta hacer para complementar este impulso innovador infantil?

Para mi gusto, habría hecho lo siguiente:

  1. Promover un estudio más profundo de los principios activos de este cactus tradicional (tal vez asociado con alguna universidad o haciendo simplemente un trabajo de investigación bibliográfica).
  2. Hacer un estudio del costo real del producto y evaluar las posibilidades de comercializarlo.
  3. Desarrollar con los chicos una estrategia de promoción del producto (en general de la feria) usando Internet (herramienta indispensable para una Pyme en la actualidad), pudiendo elegir entre una estrategia B2B (venta del producto a una tienda comercial) o B2C (venta del producto directamente al consumidor). En el primer caso, se puede usar catálogos digitales y el email; en el segundo, recurrir a Facebook o una herramienta social análoga.

En fin, seguiremos hablando del tema con más detalle…